El césped huele a recíen regado y además lleno de humedad constante.
Los arboles se mueven lentamente como si quisieran deshacerse del frio. Mientras, entre sus ramas se cruzan rayos de sol que iluminan el suelo y forman un atmósfera fantástica. O por lo menos para mí lo es.
Y cada día el cielo azul se va antes y el negro llega con más fuerza.
Y por si fuera poco, la playa no se esconde en invierno. Sigue ahí omnipresente. Sus olas son más oscuras y más fuertes , pero no dan miedo porque parecen que solo te están protegiendo...
Y la arena está limpia y pura como nunca.
Desde mi ventana puedo oir el zumbido del mar al chocar contra la arena y como se esparce en ella lentamente, como si toda su violencia se apagara en instantes.
Roche es precioso.
Me ayuda a pensar y a darme cuenta de lo que los demás no viven al estar tan cerca de la naturaleza. De esas pequeñas grandes cosas. De esos olores.. y de esos "te echo de menos" por el teléfono.
Siempre que llega el invierno pienso :" Me quedaría aquí por siempre" Aunque después pasa el tiempo y quiero cambiar, cambiar, y cambiar.
Pero yo lo sé. Sé que si me voy volveré. Porque lo desearé con todas mis fuerzas.
En roche están muchas cosas. Muchos recuerdos. Muchas sensaciones. Muchos pensamientos.
Por mucho que me valla sé que mi alma dejará aquí un poco de ella misma, para tener que volver a recogerlo cuando llegue el momento.
En roche está él,él y muchos más. Muchos ellos que siempre estarán en cada hoja, en cada rayo de sol, en cada grano de arena, y en cada zumbido del mar
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