sábado, 30 de agosto de 2014

Cervezas saladas.

Qué rabia me dio encontrarnos tan tarde. Qué rabia me dio no haberte llamado y coger el toro por los cuernos antes.
Sentir que el tiempo que había pasado había sido sin ti, sin poder disfrutar de tu compañía.
Dolida, escuché tus palabras. Pero no dolida por ti, no me malinterpretes, estaba dolida por que mientras me hablabas el tiempo me daba bofetadas. Me decía una y otra vez lo tontas que habíamos sido.

Después de todo lo que hablamos, solo quería sostenerte. Resistir tu tormenta para luego sacarte de ella.
Mierda de distancia. Mierda de  no poder verte cuando quiera. Mierda que al final a base de bofetones el tiempo me gano de nuevo.

Y aquí, sin ti, quiero sostenerte igual. Pero te siento como en otro espacio, en otro planeta. Si no te veo los ojos, si no estas a mi lado. ¿ Cómo sobrevivir a las tormentas?

Me marché destrozada,machacada. Quieras o no, era irremediable.  Y las lagrimas, tontas, estúpidas, como solo ellas son, caían.
Las lagrimas de felicidad me llenaban de luz por dentro como un leve cosquilleo cariñoso, pero las de la tristeza... esas me quitaban una parte de mi cada vez que caían.

Y mientras, las cervezas que nos tomábamos... se nos quedaron saladas.






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