domingo, 1 de octubre de 2017

P.

Hace tiempo que ya no pienso en ti como lo hacía antes.

Antes pensaba en la tristeza que me daba haber perdido lo que teníamos. Me frustraba pensar en todos aquellos momentos que fueron tan sólo nuestros. 

Ahora, sin embargo, me siento agradecida de todo lo que he vivido contigo, y de todas esas cosas que disfruté gracias a ti. Las cosas ocurren por algo, o eso es lo que me dice el corazón. Y no quiero decir que ya no me de pena (por supuesto que sí). Pero hay una gran parte de mí que sabe que hice lo correcto, y que lo que vivimos hasta el momento en el que terminó fue lo que debíamos vivir. 

Piénsalo. Yo ahora tan solo tengo recuerdos felices. Los malos se esconden. Sé que están, pero no me ciegan continuamente. Su mera presencia me basta para saber que estoy segura y que me siento cada día más preparada a esta nueva etapa de mi vida que se abre paso.

Queda poco para marcharme.

Aún no me lo creo.

Recuero aquellas tardes, tan solo hace unos meses, en las que escribía triste, confusa, e incluso desesperada. "¿Hacia donde debo ir? ""¿Qué es lo que debo hacer?". 

Ahora he abierto un camino nuevo que nunca antes había imaginado. De verdad, me siento muy feliz.Y es algo que hacía mucho que no sentía por completo. Una felicidad estable, fruto de la unión de todas las cosas que han permitido que esta nueva etapa de mi vida vaya a comenzar.


No sé muy bien que pretendo escribiendo todo esto. Simplemente.. desahogarme, supongo.


Y darte las gracias.

Gracias por haberme apoyado todos estos años en cada paso que he dado. Gracias por caminar conmigo. Gracias por creer en mí, ayudarme, hacerme reír tantas veces...
Gracias por rescatarme cuando estaba perdida... y gracias por llevarme a Galicia y descubrírmela.
Sabes que lo que vivimos siempre será único. Nada lo igualará.

Gracias.



LV.






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