domingo, 7 de enero de 2018

Limpiar las sábanas

Sé que va a salir de mí un texto demasiado triste para ser el primero de 2018, pero es que no puedo evitar utilizar esta hoja en blanco como un medio de desahogo. Incluso podría llamarlo "quinto desahogo" ( o sexto porque no sé cuántos van ya,la verdad). Pero hacía tiempo que no tenia tan claro como titular un post (o pre).

Os diré que cuando he llegado a Valencia no he sentido alegría, ni mucho menos. Os diré también que, bajo mi sorpresa, afronté muchísimo mejor cuando vine la primera vez que ahora. Me resulta sorprendente porque vine sin saber realmente como iba a ser el Máster, el barrio, la ciudad y sobre todo... las personas. Pero aún así afronté todo con una amplia sonrisa, jamás me vine abajo y a todo lo malo le sacaba su lado bueno. Realmente lo superé con creces, porque en ningún momento vi una barrera real u obstáculo que me hiciera añorar mi casa o que me hiciera sentirme rendida.

Sin embargo, ahora, hoy, cuando he llegado y he visto mi portal...mi alma se ha caído a los pies. Y es que la mente es inteligente, y sabe cómo me fui de esta casa la última vez. Sabe porqué dejé el cuarto deshecho, la ropa en el suelo y la cama sin hacer. Porqué había cajones abiertos y porqué papeles sin recoger. La manera en la que me fui con el alma rota... ha hecho que nada más llegar la herida vuelva abrirse.

No digo que durante las vacaciones haya olvidado el dolor...porque es realmente imposible. Pero el hecho de estar en casa y "tener que superarlo" para darle fuerza a mi madre han hecho que se anestesiara.

Ahora...no he podido evitar llorar cuando he visto el portal donde esperé el taxi frustrada (pensando que perdería el tren), cuando he entrado en mi cuarto y he visto las sábanas desarmadas de una cama en la que dormí destrozada... y sobre todo, cuando he entrado en el cuarto de baño... donde me llamaron... y donde me lo dijeron... y donde se me derrumbó el mundo. Donde todo dejó de funcionar. Donde apagaron mi mente... a base de un inmenso golpe.

Por eso, no he podido evitarlo y como si fuera lo más normal del mundo... he cogido toda la ropa y las sábanas y las he echado a lavar. Como si el agua y el detergente borraran cualquier recuerdo o sensación. Como si el desorden acumulase en su interior mi amargura.

Y me da igual que sea lo más absurdo... que no tenga sentido. Es lo que mi mente me pedía y así lo he hecho.

Necesitaba limpiar las sábanas.

Empezar de nuevo.
Está claro, que algo ha cambiado dentro de mí y nada volverá a ser igual realmente... pero espero que eso no haga desaparecer todo lo bueno que  estaba construyendo en mí interior aquí.

Espero levantarme mañana con más fuerzas.


LV






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