No me puedo creer que vaya a escribir esto. Es que no me lo creo.
He vuelto aquí, a este espacio seguro. Lo necesitaba. Necesito escribir los miles de pensamientos y sensaciones que tengo dentro de mí. Que mi pecho va a explotar. Alegria y tristeza. Miles de sentimientos a la vez. ¿Y cómo pueden ser?
Estamos en 2023. Mayo de 2023. Han pasado más de dos años que no escribo aquí. Y en cierto modo, me siento "obligada" a poner contexto, aunque sea de forma breve, a todos los cambios de mi vida.
El año 2021 fue un año marcado de nuevo por Valencia, por la tesis y por el curro. Mis compañeros nuevos se convirtieron en mi familia, y a pesar de las restricciones por el Covid y los incesantes momentos de frustración y tristeza, cuando me encontraba allí en el piso, sola, hubieron momentos geniales de ilusión por la ciencia, la libertad y la autonomía. Sentí que crecí de mil formas este año. Además, en Junio, Javi (de nuevo) mostró toda su valentía y fortaleza y vino a vivir conmigo de sorpresa. Subidón. El comienzo de miles de momentos felices. Nuestras rutinas. Nuestros rituales de hogar. Qué felicidad. También fuimos de viaje a Sicilia, y a pesar de que el Covid no permitiera que fuera un viaje libre en toda regla....fue bastante especial. Una boda siciliana, rodeada de amigos, calor, mares bonitos y risas. Además fue nuestro primer viaje juntos. Su primer avión. Así que sí, fue otro subidón de estos que te da la vida. Cuando llegamos a octubre conseguí uno de los retos más limitantes de la tesis: irme de estancia doctoral. Y nada más y menos que a mi Cádiz, mi tierra. Disfruté como una niña yendo todos los días a trabajar a mi facultad. Recordar los momentos de la universidad mientras disfruto de nuevas etapas y retos en mi vida. Mi Andrea, que hizo que mi estancia fuera maravillosa. Los compis, y mi nuevo futuro director (que en ese momento no lo sabíamos ninguno de los dos). Los experimentos tan geniales. El paisaje. Fue un mes genial. Y poco a poco, tras esto, y más trabajo. Terminó el 2021.
Comienza el 2022 y he de admitir que a pesar de ser tan reciente, tengo momentos temporales difusos en mi cabeza. El trabajo terminó, y me focalicé en terminar la tesis. Escribir, leer, echar mil horas, y no ver final. Artículos pendientes, intentar publicar dentro del plazo límite. Lograrlo con éxito y calidad de un trabajo muy bien hecho del que me siento orgullosa. Escribir más y más. Sin duda, los primeros meses estuvieron marcados por esto, por la tesis doctoral y el gran deseo de acabar. Pero también hubo un sentimiento "agónico" de que nuestro tiempo en Valencia llegaba ya a su fin. Decidimos irnos, por separado, dada la situación laboral inestable que se avecinaba. Decidimos que durante unos meses (los menos posible) nos recuperaríamos económicamente, centrándonos en terminar la tesis por mi parte, y encontrar un nuevo trabajo por la suya. Por ello, antes de que el mes de Julio llegara, comenzamos a hacer todas esas cosas que no habíamos hecho, visitamos pueblos de la zona, hicimos alguna ruta, vimos museos y muchas puestas de sol. Visitamos Altea y disfrutamos de noches de luna llena. Y nuestra Renegá mágica, de la que siempre recordaré ese último día. Ese lugar escondido entre los árboles. Esa carne a la brasa y esas almejitas al vino. Y nuestra felicidad a pesar de la gran incertidumbre que se había convertido la vida. OTRA VEZ. A esto se unió las últimas veces de todo. Las despedidas de los amigos. Y mucha pena por irnos, pero también con ganas de empezar, donde fuera, juntos y YA. Y así finalmente en Julio nos fuimos Javi y yo, cada uno a su hogar.... aunque sin el otro, la palabra "hogar" dejaba de tener sentido. Luego llegó el verano en Roche. Durante estos meses (julio-agosto) también comenzó la aventura de los hoteles. Sí los hoteles. Os juro que no sé con que fuerzas y valentía tomé la decisión de aceptar un trabajo realmente desconocido, y que requeriría de mucho estudio (y muchas noches de agonía, os lo puedo jurar) para salir a delante. Mucho estrés, y dedicación. Y valentía, mucha, por qué no admitirlo. En los meses de verano se juntó este compromiso con el intento de "desconectar" de la tesis, y disfrutar lo máximo posible de Roche juntos. No pudimos viajar, pero pudimos ser libres en mis playas, y reirnos, y charlar. Recuerdo el verano de 2022 como un verano sanador. Un verano de terapia. Y a pesar de la incertidumbre continua por no saber cuál sería nuestro futuro, pasamos el tiempo juntos disfrutando como si nada pasara. Fue especialmente bonito. Y tras el verano, la tesis tuvo que esperar en un rincón de mi habitación (pero no de mi cabeza) para centrarme en el trabajo de cuyo resultado me siento realmente orgullosa y sorprendida de mi misma a partes iguales. SPOILER: todo fue bien. Fue genial diría yo. Y mi decisión marcó el inicio de una etapa profesional que hasta ahora perdura y ya veremos que sucede. Nadie lo sabe realmente. Eso sí, el final del 2022 fue en cierto modo...¿triste? No estaba bien. El estar en casa con mis padres ya no lo sabía llevar bien. No lo llevaba de ninguna manera realmente. Sólo trabajaba. No desconectaba para nada porque apenas tenía amistades aquí y me convertí realmente en alguien enfadada, cansada e irascible. Y además él estaba tan tan lejos. Y cada vez más. ¿Qué iba a suceder en el futuro? ¿Qué íbamos a hacer con nuestra relación?
Y entonces llego el 2023. Y fue cuando cogí la tesis, le quité el poco polvo que pudo coger durante tres mes y comencé a escribir. Sin parar. Y la lancé al vacio que supone el depósito. Y miles, miles, miles de pasos administrativos después, lo logré. Al fin le veía el FINAL. A la par, el futuro en el trabajo se marcó y se estableció en cierta manera: tranquilidad laboral en el futuro inmediato. Pero no solo esto. Yo diría que lo más importante sin duda de lo que llevamos del 2023 ha sido el milagro que pasó en mi casa en marzo. Que le llamaron de repente y le ofrecieron un trabajo AQUÍ. En Cádiz. De lo suyo. Torbellino de emociones. FELICIDAD. Y ahora, aquí estamos, los dos juntos viviendo en mi tierra. Es que no me lo creo. No me creo que esto haya pasado. Parece como que todo el sufrimiento, todo el esfuerzo, todos los sacrificios...han tenido sentido. Todo ha valido la pena, y la recompensa toma forma de futuro, libertad y felicidad.
Ya solo me falta contaros una cosa. Y contármela a mí misma, por que os juro que aún no lo he asimilado. SOY DOCTORA. Al fin lo logré. Aquello de lo que no estaba segura de si continuar, aquello que me ha supuesto tanto estrés, tantas horas de trabajo, tanta agonía, incertidumbre.... tantas tardes y noches sacrificadas. Tantos hobbies y momentos para mí olvidados. Al fin, soy doctora. La defensa fue hace tres días. Aún tengo resaca emocional. Fue fantástica. Me faltaron personas que no pudieron venir pero puedo jurar que las sentí muy muy muy cerca de mí, apoyándome. Mi javi, mis amigos y mi familia. Mis compis de ciencia. Mucha gente estuvo allí. Y pese a los nervios fue genial. De verdad. Estoy TAN FELIZ. Y ahora tengo esa resaca emocional que no me deja pensar con claridad todavía. La felicidad se une con la pena de que esta etapa haya acabado, y que por ello finalmente "mi vida en Valencia" haya llegado a su fin, con todo lo que esto implica. Las despedidas. Ser consciente de que ciertos momentos ya no se repetirán. Que por mucho que puedas ver de nuevo a las personas que quieres, ya no será igual, ni tan fácil. Pero, os digo, que junto con la tristeza y nostalgia anticipada, la felicidad gana. La felicidad de haber acabado esta etapa tan dura, y que haya acabado así, TAN BIEN. Y el orgullo que siento por mí misma, por mi determinación, y por mi positividad. Por no haberme rendido. Por haber trabajado tanto. Pfff mucha carga emocional, os lo juro. Ahora pienso mucho en mis abuelos, porque me da tanta rabia que no hayan vivido esto de cerca conmigo. A ellos le dedico mi trabajo durante estos cuatro años. Y también pienso muchísimo en todos aquellos que han permitido que esto haya sido posible. Que no haya sido tan tormentoso o difícil. Aquellos que me han dado su ayuda incondicionalmente. Aquellos que me han apoyado y dado fuerza. Y sobre todo en mi Javi, al que amo con locura y que ha supuesto para mí la persona que le ha dado fuerza y determinación a mi vida. Me ha arropado en los momentos malos, y me ha impulso cuando ya la energía desaparecía. TE AMO y no se cómo agradecerte todo lo que has hecho por mí y haces cada día.
Estoy feliz.
Puedo decir que en mayor de 2023 soy feliz.
¿Que pasará en el futuro? Nadie lo sabe. Nadie sabe que nos espera.
Lo único que puedo y quiero decir es que tengo MIL GANAS DE VIVIR y recuperar aquellas cosas que olvidé o que perdí.
Y hasta aquí por ahora puedo escribir.
Continua la vida para mí. Ahora más fuerte, más resiliente. Más feliz. Más ilusionada.
GRACIAS VALENCIA. GRACIAS A MIS AMIGOS. OS QUIERO.
La Dr. Lulu💙

No hay comentarios:
Publicar un comentario