Un mes. Un mes sin escribir. Y me han pasado cosas... Muchas en realidad.
Por un momento he sentido que la vida tenía sentido completo. Contigo la vida es tan tan tan bonita que me pregunto si de verdad me lo he llegado a merecer. Es extraño. Eres tan bueno, divertido, humano... Increíble.
La vida ha estado completa por días.
También he decidido llenar mi rutina de más cosas. Dar el paso a intentar hacer algo que de primera me cuesta mucho está siendo genial. Siento que por dentro estoy creciendo. Partes de mí que no conocía salen hacia fuera, felices.
Sin embargo, hay ocasiones que toda la visión se vuelve una neblina. Es cierto que estar completamente bien es imposible. Pero llega un punto que la rabia por estar mal es cada vez mayor.
Echarte de menos a todas horas. Intentar cazar una llamada preocupada para ver si realmente sigo siendo la misma con ellos. Entender porque mi mejor amiga desaparece cada vez más y más lejos, y ver como se equivoca en sus decisiones...(ojalá pudiera plantarme enfrente suya ahora y decirle todo lo que pienso, cogerla y llevármela de allí, aunque sea durante unos días...unas horas al menos...)
En resumen, Septiembre ha sido un mes bueno, genial, aunque con el interior de mi un poco desarmado. Recuerdo como fue mi mes de septiembre hace un año y me sorprendo. Leerlo en cierta parte me entristece... Hay cosas que permanecen. Las más dolorosas. Hay otras sin embargo que ahora son tan distintas que jamás se me habría ocurrido. Y son imposibles de mejorar, lo prometo.
Seguiré analizando el mes de septiembre cada año. Parece ser que es el mes crucial. El que separa el principio del final.
LV
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